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Errores comunes que se cometen a la hora de lavar el pelo

20MINUTOS.ES

Champú

Lavarse el pelo parece una tarea bastante simple y lo es, pero la mayoría cometemos errores. Ponemos a tu disposición una serie de consejos para alejarte de los malos hábitos.

No lavar toda la cabeza con champú. Uno suele tener la sensación de que cuanta más espuma, mejor. Y lo bordamos si nos llenamos toda la cabeza desde a la raíz a las puntas. En realidad, es una pérdida de tiempo porque el champú limpia las bacterias y los residuos en el cuero cabelludo. No es necesario limpiar también las puntas con el champú: la suciedad, el sebo y la piel muerta se quedan en el cuero cabelludo.

Menos es más. No te laves el pelo a diario. Dicho esto, hay que añadir que la frecuencia con la que uno se lava depende de su estilo de vida, entorno y el resultado deseado. Pero, con lavar dos veces en semana está perfecto. Si tu cabello está seco o dañado, no lavarlo a diario puede mantenerlo hidratado, gracias a los aceites naturales del propio cuero cabelludo.

Deja de echar acondicionador en tu cuero cabelludo. El producto solo debe de usarse de medios a puntas que es la parte que necesita más nutrientes. De la otra manera, lo único que conseguimos es engrasar la raíz.

Usa el tipo de champú adecuado, no el que está de oferta. Si usas el champú incorrecto puedes provocar la aparición de caspa, volverlo quebradizo, graso, etc. Además, lo de comprar un lote completo no es una estrategia de márketing de las marcas. Precisamente, se desarrollan así para que al combinarlos se optimicen los ingredientes. Mezclar marcas, por ejemplo un champú de una y el acondicionador de otra, puede dar lugar a que los resultados que buscamos sean menos efectivos.

Aplica con moderación. El exceso de champú no hace que tu pelo esté más limpio. En cambio, conseguirás que el enjuague sea más difícil.

Si llevas el pelo teñido de rubio. Necesitas un champú específico que conserve el color para que el pelo no adquiera un tono anaranjado.

Nada de enjuagarse con agua caliente. El agua tibia es perfecta para ayudar a levantar la suciedad, pero después de haber acondicionado la melena hay que aclarar con agua fría para un acabado suave y brillante. Es decir, ese lavado final a baja temperatura lo que hace es sellar las cutículas.


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